domingo, octubre 14, 2007

solo Gallos Gerardo Manrique ( NOTA DE CABEZERA DEL BLOG)

NOTA DE CABEZERA DEL BLOG

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IMAGINA
En cierto modo, el fútbol representa la religión de quienes carecen de fe en algún Dios. El fútbol nos hace ser completos. En estos tiempos en los que casi todo sabe a casi nada, el fútbol es un bálsamo de pasión que añade un poco de fiebre a nuestra rutinaria existencia. En estos años donde se desploman las creencias en sistemas económicos, en ideologías políticas y donde ya no se siguen al pie los consejos de los abuelos, un equipo de fútbol, representa para un fanático esa lámpara de inagotable aceite que nunca se extinguirá. ¿Qué es para ti Gallos Blancos amigo lector? ¿Sería tu vida igual si este equipo extraño, mitológico y añejo no existiera? ¿Qué sería de nuestros Sábados sin ese uniforme azul y negro a rayas verticales? Sin la mágica visión de nuestros capitanes levantando una copa que nos acredita como campeones. Sin los héroes que sin caballo y sin fusil nos dieron un pedacito de patria y un enorme trozo de cielo. Todos tenemos uno que otro moretón en el cuerpo, una que otra cana en el pelo, algunos cardenales en un devastado corazón producto de fracasos que nos ha regalado esta terca pasión de irle a Gallos. No es fácil estar con este equipo que tan frecuentemente nos exige muestras claras de un amor sin concesiones. ¿Te arrepientes? ¿Preferirías que Gallos no existiera? Si este equipo, entre los vaivenes de nuestro fútbol tan caprichoso, desapareciera por largo tiempo, como ya ha sucedido, seguiría existiendo en cada uno de nosotros. Haríamos de tripas corazón para seguir, para volver del olvido, como ya lo hemos hecho. Estoy convencido que Gallos es una magnífica pasión, una encantadora decepción, y si lo que dice el poeta es cierto, aquello de que la ausencia disminuye las pequeñas pasiones y aumenta las grandes, lo mismo que el viento apaga las velas y enciende las hogueras, este Querétaro se haría más presente en nuestra memoria y corazón.
EL APUNTE

¿Que sería de nosotros sin este equipo que nos hermana? Nos vuelve tan cristianos, tan vulgares, tan jóvenes y tan viejos, tan parecidos y a la vez tan distintos. Nos regresa durante dos horas a la infancia. A esa hermosa edad de sacrificios desinteresados, a esa etapa de excesos superfluos. A ese estado tan particular que los que no comparten nuestra enfermedad, jamás comprenderán. Imagina por un instante que el Querétaro no existiera y llegarás a la conclusión de que todo, absolutamente todo, incluso aquello que creemos no merecer, ha valido la pena. En mi caso, cuando el Querétaro bajó allá por el ’94, con una derrota dos a uno contra Pumas, tomé un taxi de regreso a casa y por vez primera, vi como ese taxi se volvía una ambulancia. Me sentí enfermo, envejecido a mis diecinueve años. En el 2003, con la desafiliación, sin duda lo más doloroso que me ha tocado vivir con el equipo, la garganta se me llenó de tinta china y el corazón se pobló de ratas que lo mordieron hasta hacerlo sangrar. Lo consideré por largo tiempo un gran desconsuelo. El perder el ascenso con San Luis en el 2005 representó el abandono temporal de toda esperanza de ver a mi equipo jugando en la máxima división. El último descenso, más maduro, con treinta y tantos a cuestas y ya con varias lanzas en mi costado, me dolió mucho pero no me derrumbó. Me repuse pronto. Hoy, desengañado de muchas cosas menos de la familia, de la amistad y de los placeres sencillos, considero a este equipo como mi vicio, el pretexto perfecto para celebrar lo banal, el dulce veneno para asesinar mi optimismo. Gallos es mi gran utopía, algo no tangible que me hace elucubrar bajo la ducha planes maestros, golpes perfectos, riesgos no calculados para hacer de él algo permanente y aún más grande.


PARA REFLEXIONAR

Hoy podemos decir: Lo peor, ha pasado. Suceda lo que suceda, siempre con Gallos.

manriquemind@yahoo.com.mx

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